El total superaba los 460,000 pesos.
—No puede ser —murmuró Valeria.
Sandra señaló varias solicitudes de crédito.
—¿Estas firmas son tuyas?
—Se parecen, pero yo no firmé nada.
También encontraron 3 tarjetas adicionales, préstamos personales y compras financiadas. En varias llamadas de verificación, una mujer se había identificado como Valeria.
El banco entregó las grabaciones.
La voz era de Rebeca.
—Sí, confirmo la compra —decía en una llamada—. Es para uso personal.
En otra contestaba preguntas de seguridad con fechas, nombres y datos que solo Mauricio conocía.
Valeria sintió náuseas.
—Él le dio toda mi información.
—Parece que sí —respondió Sandra—. Pero necesitamos probarlo.
El juzgado concedió una medida de protección provisional. Mauricio no podía acercarse a Valeria, entrar al departamento ni comunicarse con ella.
Ofelia llamó desde 6 números diferentes.
—Estás metiendo a mi hijo en problemas por una discusión —dijo cuando Valeria respondió.