Un padre volvió a medianoche y encontró a su hijo de 12 años lavando ropa solo; la nota decía: “No pertenece a esta familia”, pero lo que hallaron dentro del armario de la abuela destrozó su matrimonio.

En la maleta de Adela encontraron 780,000 pesos en efectivo, formularios notariales en blanco y una memoria cifrada. Rebeca comenzó a gritar que todo era una confusión, hasta que vio a Héctor al otro lado de la zona acordonada.

—Entraste al departamento de mi madre —lo acusó.

—Está dentro de mi propiedad.

—No tenías derecho a revisar sus cosas.

—Ustedes dejaron solo a Tomás durante 3 noches.

—No puedo hacerme responsable de él cada minuto de mi vida.

La frase quedó suspendida frente a policías, turistas y teléfonos que grababan.

Adela tomó a su hija del brazo.

—No digas nada más.

Héctor avanzó un paso.

—¿Robaste el relicario de Mariela?

Rebeca lo miró con una mezcla de desprecio y miedo.

—Siempre te importó más una muerta que tu propia esposa.

—Lo tomaste de la caja azul.

—Ella ya no lo necesitaba.

Rebeca se llevó una mano a la boca, pero era demasiado tarde.

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