PARTE 2
Héctor pasó el resto de la madrugada fotografiando cada documento sin moverlo más de lo necesario. Registró los sellos, las grapas, las manchas de tinta y la posición exacta de las joyas. Después copió los números de escritura, los nombres de los notarios y las fechas de los supuestos dictámenes.
A las 6:20 llamó a Natalia Esquivel, una abogada especializada en fraudes patrimoniales a quien conocía desde hacía 15 años.
Natalia respondió con voz adormilada.
—Héctor, ¿qué ocurrió?
—Necesito que veas unas fotografías. No abras nada desde una red pública.
Le envió una muestra de los archivos. Natalia tardó menos de 5 minutos en devolver la llamada.
—No toques el ropero otra vez. No llames a Rebeca ni a Adela. Esto no parece un fraude aislado.
—Encontré mi sello en 4 avalúos falsos.
—También encontré la firma de Rebeca en 7 transferencias.