—No tienes que hacer esto para que te perdone.
Su sonrisa desapareció.
—No vine por eso.
Guardó silencio un momento.
—Mi papá decía que ser soldado significaba cuidar a quienes no podían cargar solos con todo. Yo pasé años creyendo que significaba demostrar que era más fuerte que los demás.
Señaló las herramientas.
—Ahora quiero aprender la diferencia.
Me quedé mirándolo.
Detrás de él, la soldado Jiménez levantó una mano para saludarme.
—También vine, teniente. Mi padre trabaja en construcción y nos está ayudando con el diseño.
No pude evitar sonreír.
—Supongo que entonces tendré que preparar comida para todos.
Trabajaron durante 3 sábados.
La primera semana instalaron los soportes.
La segunda construyeron la estructura.
La tercera colocaron los pasamanos y revisaron que todo fuera seguro.
Yo les preparaba enormes ollas de pozole, arroz rojo y agua de jamaica.