Elena lo miró horrorizada.
—¿Me usaste?
—Necesitaba a alguien que tuviera el valor de enfrentarlos.
—Permitiste que tu hermano me golpeara.
—No calculé que Sebastián perdería el control.
Gabriel avanzó hacia él, pero Marisol lo detuvo.
—¿Por qué entregarlos ahora?
Bruno miró a su padre.
—Porque Octavio iba a excluirme de la empresa y dejar todo en manos de ese inútil.
Sebastián se lanzó contra él. Los agentes lo sujetaron.
—¡Traidor!
—Solo aprendí de nuestra familia.
Una alarma comenzó a sonar en el piso superior.
—Posible explosivo en el ala poniente —informó un agente por radio—. Evacuación inmediata.
Octavio recuperó su sonrisa.
—¿Creíste que serías el único capaz de preparar una trampa? —le dijo a Bruno.
Los agentes condujeron a todos hacia el vestíbulo. Afuera, patrullas y ambulancias iluminaban la lluvia. Los retratos de los Alcázar colgaban torcidos y los ventanales estaban destrozados.