Elena, ya sobre una camilla, sujetó a Gabriel.
—Mira las escaleras.
Lucía estaba en el descanso superior. Ya no parecía una empleada aterrada. Sostenía un pequeño control y observaba a Bruno con una frialdad que lo hizo retroceder.
—No lo hagas —suplicó él.
Lucía presionó el botón.
La mansión no explotó.
Cada pantalla se encendió al mismo tiempo. En ellas apareció Sebastián golpeando a Elena. Después se vio a Rebeca ordenando cerrar los portones, a Octavio pagando al supuesto enfermero y a Bruno explicándole a Elena dónde encontrar los registros financieros.
La imagen cambió.
Octavio estaba en su despacho brindando con Ernesto Cárdenas, fiscal general de la entidad.
—Mientras Gabriel Robles siga retirado y su hija permanezca controlada, esto jamás llegará a un tribunal —decía Cárdenas en el video.
Marisol quedó paralizada.
Lucía descendió lentamente.