—Durante 3 años trabajé como mensajera interna. Ya envié copias a 8 medios nacionales, 4 organismos internacionales y 3 fiscalías federales.
Rebeca la contempló con espanto.
—¿Quién eres?
—Lucía Alcázar.
Sebastián alzó la cabeza.
—Eso es imposible.
—Soy hija de Camila Santillán, la primera esposa que ustedes declararon muerta.
Octavio comenzó a temblar.
—Tu madre falleció en un accidente.
—Mi madre escapó porque descubrió que Sebastián quería matarla y que ustedes traficaban con identidades de mujeres desaparecidas.
Vehículos federales entraron por el portón. Agentes con impermeables oscuros cruzaron el jardín y detuvieron a Octavio, Rebeca, Sebastián y Bruno por conspiración, secuestro, lavado de dinero y obstrucción.
Gabriel creyó que todo había terminado.
Entonces su teléfono recibió una llamada desde un número oculto.
—¿Gabriel Robles? —susurró una mujer.
—Sí.
Lucía escuchó la voz y dejó caer el control.