PARTE 2
Durante unos segundos, únicamente se movió la lluvia. Resbalaba por el mármol, golpeaba las ventanas cerradas y corría por el bat que Sebastián sostenía con las 2 manos.
—Escuchaste la televisión —dijo él.
—Escuché a mi hija.
Gabriel levantó su teléfono para que todos vieran la pantalla encendida.
—Cada palabra está siendo grabada. Hay una mujer herida dentro de esta casa, un hombre armado frente a mí y 3 personas admitiendo que la retienen contra su voluntad.
La seguridad de Rebeca vaciló.
Octavio miró a Sebastián con irritación.
—Quítale el teléfono.
Sebastián bajó los escalones y lanzó el bat hacia la cabeza de Gabriel. Él alcanzó a cubrirse con el antebrazo izquierdo. El impacto le recorrió el hueso como una descarga, pero aprovechó el movimiento para sujetar el extremo del bat, girarlo y empujar a su yerno contra una columna.