Se escucharon pasos en el corredor.
Octavio apareció acompañado por Sebastián, Rebeca y 4 guardias. El rostro de Sebastián estaba deformado por la rabia.
—Mi esposa no sale de aquí.
Gabriel colocó a Elena detrás de él.
—Acabas de perder el derecho de llamarla esposa.
Octavio levantó el teléfono roto.
—Usted irrumpió en mi casa, atacó a mi hijo y amenazó a mi familia con una pistola. Nuestros empleados confirmarán la historia.
—No estaba armado cuando entré.
—¿Quién creerá eso?
Gabriel comprendió el plan. Las lesiones de Elena serían presentadas como una crisis emocional. El falso enfermero declararía que ella se lastimó sola. Los guardias jurarían que Gabriel había llegado violento. Los Alcázar tenían contactos suficientes para convertir a la víctima en agresora antes del amanecer.
Octavio sonrió.
—Existe un momento en que la gente común recuerda que el mundo tiene dueños.