Su hermano abofeteó a su hija de 2 años y la llamó “monstruo” frente a toda la familia; cuando sus padres exigieron una disculpa, ella abrió una carpeta que podía destruirlos a todos.

Regresó al departamento antes del mediodía. Regina estaba con Nora, la mejor amiga de Laura desde la universidad. La niña jugaba en la alfombra, pero se sobresaltó cuando una puerta del pasillo se cerró de golpe.

—No fuerte —murmuró, tocándose la mejilla.

Nora la abrazó y miró a Laura con los ojos llenos de rabia.

—Dime que ya pediste una orden de protección.

—Elena la está tramitando.

—Entonces hoy ninguna de las 2 se queda sola.

El timbre sonó antes de que Laura pudiera responder.

Victoria esperaba en el corredor con un abrigo color crema, perlas y un sobre en la mano. Parecía una mujer que acudía a negociar una compra, no una abuela cuyo hijo había golpeado a su nieta.

Laura salió y cerró la puerta detrás de sí.

—No vas a entrar.

—Quiero ver a Regina.

—Ella no quiere verte.

Victoria apretó los labios.

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