Elena pausó el video.
—¿Qué fideicomiso?
Laura tardó varios segundos en responder. Su abuela, doña Amalia, había dejado una casa antigua en Coyoacán y una participación minoritaria en Grupo Valdés. Como Laura no confiaba en el negocio familiar, nunca había preguntado demasiado. Solo sabía que, si ella moría, Regina sería beneficiaria.
—Mi padre administra las cuentas —dijo—. Yo jamás he recibido estados financieros completos.
Elena intercambió una mirada con la detective.
—Entonces no buscaban solamente castigarla. Necesitaban control legal sobre usted y sobre el patrimonio de su hija.
Mariana cerró su libreta.
—La eliminación del video, el intento de fabricar un diagnóstico y la agresión a una menor cambian por completo el caso.
Laura sintió ganas de vomitar. Durante años había soportado que su familia la llamara sensible, conflictiva y obsesiva. Ahora entendía que aquellas palabras no eran simples insultos. Eran piezas de un expediente construido con paciencia.