Su hermano abofeteó a su hija de 2 años y la llamó “monstruo” frente a toda la familia; cuando sus padres exigieron una disculpa, ella abrió una carpeta que podía destruirlos a todos.

—¿Custodia? —susurró.

Elena levantó una mano para pedirle que siguiera escuchando.

En el video, Arturo soltó una risa.

—¿Y qué quieren que haga?

—Provócala —dijo Carlos—. Nada que no podamos explicar después.

Victoria añadió:

—No demasiado fuerte. Necesitamos una escena, no una ambulancia.

Laura se cubrió la boca. La doctora había dicho que Regina no tenía fracturas, pero en aquella sala el alivio ya no existía. La bofetada no había sido un arrebato. Había sido una trampa.

La grabación continuó. Carlos sacó un sobre del saco.

—El doctor Alcántara ya aceptó preparar el informe. Dirá que Laura tiene episodios paranoides, que graba conversaciones y que imagina amenazas.

—¿El mismo psiquiatra de cuando ella tenía 16? —preguntó Arturo.

—El mismo. Sus notas siguen en el expediente.

Victoria miró hacia la entrada.

—Cuando un juez nos entregue a Regina, controlaremos el fideicomiso de la niña. Después arreglaremos lo demás.

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