Su hermano abofeteó a su hija de 2 años y la llamó “monstruo” frente a toda la familia; cuando sus padres exigieron una disculpa, ella abrió una carpeta que podía destruirlos a todos.

—No voy a abrir.

—Estás acabando con todos.

—Aléjate de mi puerta.

Arturo golpeó otra vez.

—Mamá dijo que podíamos arreglarlo. Pero si entregas esas cuentas, te vas a arrepentir.

La patrulla llegó 7 minutos después. Arturo todavía estaba allí. Discutió con los agentes, insultó a Laura y terminó esposado por negarse a retirarse y violar una medida de protección provisional que acababa de ser notificada.

La amenaza quedó grabada.

Esa noche, Elena revisó los documentos del fideicomiso. Había transferencias mensuales hacia una consultora llamada Alcántara Servicios Integrales. El beneficiario era el doctor que supuestamente prepararía el informe sobre la salud mental de Laura. También encontró retiros de la cuenta de doña Amalia y pagos a personas desconocidas durante casi 20 años.

Uno de los nombres aparecía con frecuencia: Diego Serrano.

Diego era primo de Laura. Había desaparecido de las reuniones familiares cuando ella tenía 14 años. La versión oficial decía que se había ido a Tijuana por drogas. Nadie volvía a mencionarlo.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *