Su esposo le arrojó café hirviendo por negarse a pagar las deudas de su cuñada, pero cuando ella volvió con la policía, descubrió que toda la familia llevaba meses planeando robarle su dinero y su hogar.

—¿Dónde está mi computadora?

Rebeca cruzó los brazos.

—La necesito para mi curso.

—No te la presté.

—Mauricio dijo que podía usarla.

—Mauricio no puede regalar mis cosas.

Rebeca salió del dormitorio y regresó con el equipo. Lo dejó caer sobre el sofá.

—Ahí tienes.

—Quiero que quede asentado que se llevaron mi computadora sin autorización —dijo Valeria.

Mauricio observó el anillo.

—¿Vas a terminar un matrimonio por dinero?

Valeria tocó la gasa que cubría su mejilla.

—Lo terminaste cuando me quemaste.

—Perdí el control.

—Después intentaron vaciar mi cuenta.

—No sabes quién hizo eso.

—Lo voy a descubrir.

Mauricio bajó la voz.

—Si sigues adelante, vas a destruir a mi madre y a mi hermana.

—Ellas no estaban preocupadas cuando me estaban destruyendo a mí.

Valeria abandonó el departamento con 3 maletas, una caja de documentos y la computadora. Se hospedó en casa de Mónica Salgado, su amiga desde la universidad.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *