Mientras Elegía Un Vestido Para La Boda De Mi Hermana, Escuché La Voz De Su Prometido En El Probador De Al Lado…

—Pensé que íbamos a hablar como pareja —dijo.

—Valeria se queda —contestó Lucía—. Siéntate, por favor.

Iván miró el vestido de mi hermana.

—¿Así viniste? Sabes que ese largo no te favorece.

Lucía bajó los ojos un instante. Luego los levantó.

—Vine vestida como me gusta. De eso también vamos a hablar.

Iván dejó las flores en una silla. Acusó a Diego de envidia y llamó a las cartas laborales «un gesto de buena voluntad». Luego admitió que Karla había presentado su renuncia al salón. Lucía lo interrumpió.

—¿Le explicaste que nadie le había ofrecido un puesto?

—Mamá se emocionó y se adelantó un poquito.

—Tú redactaste la carta. Tú pusiste el sueldo y tú firmaste como enlace autorizado.

—Pensé que tu papá cumpliría cuando fuéramos familia.

—Papá jamás lo prometió.

—Un suegro debería apoyar a su yerno.

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