Mientras Elegía Un Vestido Para La Boda De Mi Hermana, Escuché La Voz De Su Prometido En El Probador De Al Lado…

PARTE 2

Lucía abrió el archivo sin sentarse. Bajo el nombre de la distribuidora aparecía el cargo de «jefa de administración», un salario de cuarenta y cinco mil pesos mensuales y una fecha de ingreso posterior a la boda. Al pie figuraba Iván como «enlace autorizado de dirección».

—Él es coordinador comercial —dijo papá—. No puede ofrecer puestos ni fijar sueldos.

—¿Y cómo consiguió el formato? —pregunté.

Diego, a quien llamamos en ese momento, explicó que la plantilla del membrete estaba en una carpeta compartida para enviar cotizaciones. Eso no convertía a ningún empleado en representante de recursos humanos.

Mamá tomó la mano de Lucía.

—Primero quiero saber qué te dijeron en la tienda, Valeria.

Repetí lo que había escuchado. No adorné nada ni afirmé tener pruebas de palabras que no había grabado. Conté las burlas, los planes para obtener ascensos y la forma en que Celia había hablado de un embarazo y de una futura amante.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *