Después de huir de mi esposo con mi hijo a un pueblo remoto, me confundí de casa y llamé a la puerta equivocada…

PARTE 2

—¿Un fideicomiso? —preguntó Julián cuando le mostré el mensaje—. No sabía que Héctor había dejado algo así para mi nieto.

Le expliqué que Héctor había sido el segundo esposo de Silvia. Era un empresario próspero que había criado a Adrián desde pequeño y había fallecido casi 2 años atrás.

Julián permaneció callado.

Después abrió un cajón y sacó una caja de cartón.

Dentro había fotografías, comprobantes de depósitos y varias cartas devueltas.

—Durante años intenté encontrar a Adrián. Su madre se marchó con él cuando tenía 7 años. Me dijo que quería una vida mejor en la ciudad. Después empezó a devolver todas mis cartas.

Revisé algunos sobres.

Todos tenían el nombre de Adrián y la misma dirección de Puebla.

—Pero Silvia siempre aseguró que usted era alcohólico.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *