Celia se marchó. Iván intentó llamar desde otros números hasta que Lucía le exigió por escrito que dejara de contactarla. Los mensajes cesaron. Su conflicto laboral llegó a conciliación; ambas partes firmaron un convenio de pagos y cierre de la relación, sin reincorporación. No hubo venganza pública ni triunfo espectacular.
Karla tardó en encontrar otro empleo administrativo. Fabián, que todavía no había renunciado a su trabajo de repartidor, se quedó donde estaba. Por conocidos supimos que entre ellos y Celia surgieron discusiones por promesas hechas antes de tiempo. Nadie de mi familia participó en esas peleas.
Lucía, por su parte, perdió parte del anticipo del banquete y canceló un viaje de luna de miel. Hubo invitados que preguntaron demasiado y una tía que comentó que una mujer debía aprender a perdonar. Lucía no publicó capturas ni dio explicaciones detalladas. Se limitó a decir que había descubierto diferencias imposibles de aceptar antes de casarse.