Mi novio de seis años me dejó por una mujer millonaria y después intentó quitarme tres contratos de trabajo. “Nunca estarás a mi altura”, me dijo. Guardé silencio, reuní las pruebas y me casé con un chofer de 48 años. Al día siguiente, el director general me llamó a su despacho. Cuando mencioné el nombre de mi marido, su expresión cambió por completo

—Parece que finalmente llegaron las consecuencias de tus escándalos.

Subí al último piso con el corazón acelerado.

Arturo Aguilar, fundador de la compañía, era un hombre de 68 años conocido por su carácter exigente. Jamás había tenido una reunión privada con él.

Sobre su escritorio había una carpeta abierta.

—Ayer te casaste con Daniel Aguilar, ¿correcto?

—Sí, señor.

—¿Cuánto tiempo llevas conociéndolo?

—Poco más de un año. Él trabaja como conductor.

Arturo se quitó los lentes.

—¿Y nunca te preguntaste por qué alguien como él aceptaría ese trabajo?

Sentí un escalofrío.

—No entiendo, señor.

El director abrió la carpeta y sacó una fotografía antigua. En ella aparecía Daniel, mucho más joven, rodeado de empresarios y directivos durante la inauguración de un enorme centro de distribución.

Pero lo verdaderamente inquietante era que Daniel ocupaba el lugar principal.

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