La revisión del hospital duró varias semanas. Julia confirmó que había pedido ayuda de inmediato y no oculté lo sucedido. Recibí una amonestación escrita y capacitación sobre seguridad clínica. Emilio reconoció que permitir a un menor en el edificio fue un error y canceló esa excepción. Se creó una opción para solicitar cambios de turno por emergencias de cuidado.
También revisaron la conducta de Teresa. Las notas confirmaron que Clara había recibido atención médica, pero había retrasos administrativos y comentarios discriminatorios que otros empleados denunciaron. Teresa recibió una sanción interna y perdió temporalmente la coordinación del área. No hubo arrestos ni castigos milagrosos. Simplemente dejó de intimidarme.
Clara permaneció en Tulancingo recuperándose. Cada domingo escribía: «¿Cómo están?». A veces le mandaba una foto de Nico. Pidió permiso para comprarle tenis; le dije que no y respondió: «Está bien».