—No debí venir así —dijo—. Pero Julián me llamó hace 3 semanas. Sabía quién era yo y amenazó con usarlo hoy si no firmaba ciertos documentos.
Renata apretó los dedos alrededor del teléfono de Lucía.
—¿Qué documentos?
Mauricio abrió la carpeta. Había copias de un poder notarial, una solicitud de liberación anticipada del fideicomiso y estados de cuenta de la empresa de Julián.
—Quería que certificara tu firma después de la boda. Me ofreció dinero y luego me amenazó. Ayer decidí avisarle a Esteban, pero ya era tarde. Esta mañana recibí un mensaje con la dirección del salón y la frase: “Hoy deja de esconderte”.
Esteban observó los papeles.
—¿Son falsos?
—La firma de Renata, sí. Los sellos preliminares pertenecen a una notaría que cerró hace 5 años.
Julián retrocedió.
—Todo eso puede fabricarse.
Mauricio lo miró.