La noche antes de casarse, encontró el diario de su madre y descubrió que llevaba 8 meses acostándose con su prometido; llegó vestida de novia ante 300 invitados, pero detuvo al sacerdote con una confesión devastadora…

PARTE 2
A las 6:30 a. m., el salón del hotel olía a azucenas, café recién hecho y laca para el cabello. Renata no había dormido.

Las maquillistas llegaron con maletas, las damas despertaron entre bromas y la fotógrafa comenzó a retratar zapatos, anillos y copas. Nadie imaginaba que, bajo la cama, había 90 sobres con copias del diario de Adriana.

Lucía apareció a las 7:05, con pantalones de mezclilla, el cabello recogido y los ojos rojos por manejar durante la madrugada. Apenas vio a su hermana, la abrazó con tanta fuerza que el aire volvió a faltarle.

—¿Dónde está?

Renata señaló la libreta.

Lucía leyó las páginas marcadas. Al terminar, dejó el diario sobre la cama como si quemara.

—Voy a destruirlos.

—No.

—Entonces dime qué vas a hacer.

Renata abrió la funda del vestido.

—Voy a llegar al altar.

Lucía la miró, alarmada.

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