—Cállate —ordenó Julián.
—Dijo que cuando estuvieras embarazada no te irías. Que las mujeres prácticas confunden estabilidad con amor.
Teresa apareció entre los invitados.
—¿Es verdad?
Julián alzó las manos.
—Adriana intenta salvarse. Está enferma.
Renata recordó sus bromas sobre cuentas separadas, su rechazo inicial al acuerdo prenupcial y las preguntas insistentes sobre el fideicomiso. Recordó el documento “Acceso después del matrimonio”.
—Encontré borradores de poderes notariales en tu computadora —dijo.
El rostro de Julián cambió.
Por primera vez, no pareció arrepentido ni furioso.
Pareció descubierto.
Sacó el teléfono.
Esteban dio 1 paso.
—Baja las manos.
—Querían verdad —respondió Julián—. Van a tener toda.
Movió el pulgar sobre la pantalla.
Decenas de celulares vibraron al mismo tiempo.
En el grupo de invitados apareció un archivo antiguo del hospital donde Renata había nacido. Su nombre estaba escrito junto a una frase que hizo que Esteban perdiera el color del rostro.