—La cocina está bien. La remodelamos hace cinco años.
—Sí, pero ya se ve anticuada. Cuando sea nuestra, podremos hacer lo que queramos.
En aquel momento no le di importancia.
Ahora entendía por qué había insistido tanto en que adelantáramos los trámites de la donación.
Saqué mi celular y fotografié los documentos.
Después llamé a mi amiga Patricia, una abogada a la que conocía desde hacía más de veinte años.
Le conté lo ocurrido en el hospital y le expliqué lo que acababa de encontrar.
—Elena, escúchame bien —me dijo—. Mientras no hayas firmado la escritura de donación, el departamento sigue siendo tuyo. Pero no hagas ninguna locura. Ellos viven ahí desde hace años y tienen derechos de ocupación que debemos manejar correctamente.
—¿Qué me recomiendas?
—Primero, cancela la cita con el notario. Segundo, deja de entregarles dinero si ya no quieres hacerlo. Y tercero, vamos a preparar una terminación formal del acuerdo de vivienda. Nada de cambiar cerraduras mientras sigan ocupando el inmueble.