—A un hombre condenado por matar a un paciente no voy a permitirle acercarse a mi hija.
Me interpuse entre él y la habitación. Antes de responder, vi que Alma nos observaba desde la puerta, agarrada de la mano de una enfermera. En cuanto reconoció a Octavio, retrocedió llorando.
—No me lleves otra vez al coche, papá. Por favor.
PARTE 3
No levanté la voz. Me agaché frente a Alma, que temblaba detrás de la enfermera, y le dije que nadie iba a subirla a un coche sin explicarle adónde iría. Después pedí que la regresaran a su cama. Ella me miró un instante y obedeció.
Octavio intentó avanzar, pero la responsable de pediatría se colocó frente a él.
—La paciente no tiene alta médica. Cualquier traslado debe justificarse clínicamente y autorizarse por el equipo tratante. Además, hay una investigación por abandono.