No le creí solo porque lloraba. Le pedí que entregara sus mensajes y que acudiera personalmente a la fiscalía. Yo tampoco quería confundir el dolor con la verdad, como había hecho durante mi primer proceso.
La investigación encontró una contradicción: el reporte de la cirugía inicial describía una recuperación sin incidentes, pero los análisis del laboratorio mostraban marcadores de infección cada vez más altos. Alguien había registrado temperaturas normales mientras la niña empeoraba. La doctora encargada de revisar el expediente nos explicó que esa diferencia exigía una investigación médica independiente.
Lucía llegó cuatro días después y pasó dos horas al lado de Alma. Cuando salió, me buscó en el pasillo.
—Antes de que me condenaran, tú y yo planeábamos casarnos en septiembre —le dije—. Alma nació en noviembre. Haz las cuentas.