Encontré a mi suegra saliendo de mi departamento con una bolsa llena de mis 470,000 pesos. Cuando le exigí una explicación, contestó: “Mi hijo dijo que podía tomar lo que quisiera”. No intenté quitarle la bolsa ni levantar la voz. Sólo le pregunté si estaba segura de eso, porque mi celular había grabado una conversación que podía cambiarlo todo.

Ofelia empezó a gritar que todo eran regalos.

—¡Mi hijo te va a dejar cuando sepa la clase de mujer que eres! —me lanzó mientras la conducían a declarar.

—No se preocupe —respondí—. Él va a enterarse de todo antes de que termine el día.

Media hora después Daniel apareció furioso.

—¡¿Qué le hiciste a mi mamá?! —gritó apenas abrió la puerta.

—Evité que volviera a robarme. Siéntate, porque ahora vamos a hablar de ti.

Le puse el video de su llamada, el de la visita de Víctor y el momento en que su madre abrió la caja fuerte. Daniel dejó de gritar. Se quedó mirando la pantalla como si cada palabra que oía fuera una piedra que le caía encima.

—Lucía, no es como piensas.

—Entonces dímelo tú. ¿Por qué le diste mis horarios? ¿Por qué conocía la combinación? ¿Por qué le avisaste que íbamos a Chapala?

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *