El banco había pedido documentación adicional y no había autorizado ninguna operación.
Marisol fue clara.
—La guarda y custodia de Mateo no le daría automáticamente derecho a disponer de esos bienes. Pero Adrián parece creer que podría presionar a los responsables del fideicomiso si el niño vive con él.
Recordé su insistencia en quedarse con el acta de nacimiento.
Las piezas comenzaron a encajar.
El sábado siguiente, Silvia llegó al pueblo.
Vi cómo se detenía frente a Julián y dejaba caer su bolsa del susto.
Después me miró directamente.
—Vengo por mi nieto. Adrián necesita que regrese a Puebla.
—Mateo no es una mercancía, Silvia.
Ella apretó los labios.
—Tu esposo dice que estás perjudicando al niño.
Saqué el teléfono.
—Entonces explíqueme por qué pidió un préstamo utilizando lo que pertenece a su hijo.