Silvia palideció.
Antes de responder, sacó de su bolsa una hoja doblada.
Era una declaración preparada para presentar en el juicio.
Decía que yo golpeaba a Mateo, lo dejaba sin comer y lo mantenía encerrado durante horas.
Abajo aparecía el nombre completo de mi suegra.
Y su firma.
—Adrián me pidió que entregara esto el lunes —murmuró—. Si lo hago, intentará quitarte a Mateo antes de que puedas defenderte.
Lo que dijo después me dejó helada.
—Pero hay algo todavía peor que no te he contado sobre el dinero de tu hijo.
PARTE 3
—Adrián le prometió a Valeria que, después de conseguir la custodia, mandaría a Mateo a un internado —dijo Silvia, sin atreverse a mirarme—. Ella no piensa criar al hijo de otra mujer.
No sentí ganas de gritar. Sentí algo peor: una claridad helada. Me habían amenazado con separarme de mi niño para después dejarlo lejos de todos.