Cuatro Días Después De Dar A Luz, Mi Esposo Me Echó De Casa Y Mi Padre Llegó Con Tres Abogados.

Antes de irnos, Iván bajó el tono.

—Mariana, no me hagas esto. Podemos arreglarlo tú y yo. Si regresas, hasta podemos empezar otra vez.

—Empezar de nuevo habría sido una opción cuando te dije que tenía miedo de perderte —respondí—. Dejaste de tenerla cuando sacaste a nuestro hijo de cuatro días a la calle.

Las semanas siguientes fueron citas médicas, desvelos y papeleo. Me mudé cerca de Lorena. Papá ofreció pagar todo, pero le pedí un préstamo por escrito para instalarme.

—Ya entendiste por qué me gustan los papeles.

—Entendí que puedo quererte sin deberte obediencia —le contesté.

Con Elisa inicié el procedimiento familiar para fijar alimentos y regular los cuidados de Mateo. Iván insistía en que oficialmente ganaba muy poco. Yo no podía presentar estados de cuenta ajenos que no tenía, pero sí entregué comprobantes de pagos que clientes habían hecho al taller y registros de facturación a los que había accedido legítimamente cuando llevaba su contabilidad. La información adicional se solicitó por los canales judiciales correspondientes.

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