El juzgado estableció una pensión provisional mientras revisaba su capacidad económica. Iván depositó tarde los primeros meses y hubo que exigir el cumplimiento. No fue una victoria instantánea, pero Mateo nunca quedó sin leche, consultas ni pañales. Yo retomé trabajos contables desde casa cuando el médico me autorizó.
También registré el nacimiento de mi hijo y reuní la documentación del matrimonio. Iván acabó planteando formalmente sus dudas sobre la paternidad. El examen genético ordenado dentro del procedimiento confirmó que era su padre. Cuando me enteré, no sentí satisfacción. Sentí coraje de haber tenido que demostrar algo que él había usado para humillarme.
Mientras tanto, llegó el vencimiento del pagaré. Iván no pagó. Tomás inició el procedimiento mercantil y solicitó las medidas que consideró procedentes; fue un juez quien decidió cuáles podían aplicarse. Hubo requerimientos, diligencias y una negociación que duró meses. El taller no cerró de un día para otro, pero quedó claro que sus ingresos no alcanzaban para cubrir una deuda tan grande sin vender activos.