Cuatro Días Después De Dar A Luz, Mi Esposo Me Echó De Casa Y Mi Padre Llegó Con Tres Abogados.

—Eso te lo puedo mandar —dijo Iván—. No voy a dejar entrar a cinco personas a mi casa.

—No necesitas dejarnos pasar —respondió Elisa—. Podemos acordar una entrega por escrito y, si no es posible, solicitarla mediante las vías correspondientes.

—Dijiste que Mariana ya había aceptado irse —lo acusó—. Y que su papá te había regalado el dinero del taller.

—No te metas, Nadia.

—Me metiste tú cuando me pediste que me mudara.

Tomás abrió su portafolio y mostró una copia del pagaré.

—El vencimiento es el veinticinco de enero —explicó—. Si no se cubre lo pactado, mi cliente podrá exigirlo judicialmente. Aquí está el estado de cuenta que acredita la entrega del dinero. No estamos embargando nada hoy.

—Rogelio, usted sabía que el negocio necesitaba tiempo.

—Lo sabía —contestó papá—. Por eso acepté dos años. No acepté que usaras a mi hija para evitar una conversación incómoda.

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