Cuatro Días Después De Dar A Luz, Mi Esposo Me Echó De Casa Y Mi Padre Llegó Con Tres Abogados.

—Te dije que no volvieras —espetó Iván.

—No vengo a vivir aquí —respondí—. Vengo por lo que me pertenece y para que recibas unas notificaciones.

Nadia miró los portafolios y se volvió hacia él.

—¿Notificaciones de qué? Tú me dijiste que esa deuda estaba perdonada.

Iván intentó callarla, pero yo ya había escuchado lo suficiente para comprender que no sólo me había mentido a mí.

PARTE 3
Durante unos segundos nadie se movió. Silvia salió de la cocina, vio a mi padre y trató de acomodar la situación con una sonrisa exagerada.

—Rogelio, qué sorpresa. Estos problemas son de pareja; no hay necesidad de traer desconocidos.

—Mi hija pidió que la acompañáramos —contestó él—. Lo que diga después es decisión suya.

Le pedí a Iván mis documentos y las cosas de Mateo. Señalé una bolsa que se veía detrás de Nadia. Era la pañalera nueva que había comprado antes del parto y que no habían metido en mis maletas.

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