El riesgo puede ser mayor en personas deshidratadas o que toman determinados medicamentos, aunque existen otras posibles causas.
¿Cómo reducir este riesgo?
Una medida sencilla es cambiar de posición lentamente:
Antes de levantarse de la cama, sentarse en el borde durante unos momentos.
Apoyar bien los pies en el suelo antes de ponerse de pie.
Utilizar una silla estable o un apoyo seguro cuando sea necesario.
Esperar unos segundos antes de comenzar a caminar.
Si aparece mareo, sentarse o acostarse para evitar una caída.
Si los mareos se repiten, conviene consultar con un profesional sanitario. Puede ser necesario revisar la presión arterial, la hidratación y los medicamentos.
Si la persona se desmaya, presenta dolor en el pecho, dificultad para respirar o síntomas neurológicos repentinos, debe recibir atención médica urgente.
3. Ignorar los cambios en la visión y el oído
El equilibrio no depende únicamente de los músculos. El cerebro combina información procedente de la vista, el sistema vestibular del oído interno y los receptores que informan sobre la posición de las articulaciones y los músculos.