La prevención no depende únicamente de la persona mayor. Los familiares y cuidadores pueden contribuir a que el hogar sea más seguro sin limitar innecesariamente su independencia.
Una buena estrategia consiste en preguntar qué actividades resultan difíciles, observar si existen obstáculos y ofrecer ayuda cuando sea necesaria.
También es útil acompañar a la persona a sus revisiones médicas, mantener una lista actualizada de los medicamentos y asegurarse de que los dispositivos de apoyo estén en buenas condiciones.
Evitar las caídas no significa impedir que una persona camine o realice actividades cotidianas. El objetivo es ayudarla a mantenerse activa con las adaptaciones y el apoyo adecuados.
Conclusión: perder el equilibrio no es algo que deba aceptarse sin más
Con el paso de los años, el cuerpo puede experimentar cambios que afectan la fuerza, la visión y la estabilidad. Sin embargo, muchos factores relacionados con las caídas pueden identificarse y abordarse.