Además, en los participantes estudiados, los niveles de esta molécula se relacionaron positivamente con indicadores como la fuerza de agarre, la velocidad al caminar y la cantidad de masa muscular.
Esto es interesante, pero hay que interpretar correctamente el resultado.
Encontrar una asociación no significa que beber café automáticamente aumente la fuerza muscular o prevenga la sarcopenia.
La parte más interesante ocurre a nivel celular
Los investigadores también estudiaron qué ocurría cuando las células musculares eran expuestas a trigonelina.
Los experimentos indicaron que la molécula podía contribuir a aumentar los niveles de NAD+, una molécula fundamental para numerosas funciones celulares relacionadas con la producción de energía y el metabolismo.
El NAD+ participa en procesos esenciales dentro de las células y está relacionado con el funcionamiento de las mitocondrias.
Las mitocondrias suelen describirse como las estructuras encargadas de producir gran parte de la energía que utilizan las células.