Una niña temblaba ante 2 policías mientras su abuela gritaba: “¡Que aprenda la lección!”. Días después, unas firmas falsificadas y 2 boletos de autobús revelaron hasta dónde pensaba llegar aquella familia.

—No quiero que Emilia vuelva a ver policías dentro de la casa.

—Entonces debemos asegurarnos de que la próxima vez los policías estén del lado correcto de la puerta.

Ese mismo día, Jimena envió requerimientos formales a Amalia y Fernanda. Ninguna podría acercarse a Emilia, entrar al edificio, acudir a su preescolar ni solicitar información médica o académica. También exigió la devolución de Luna y de la fotografía antes de las 17:00 del día siguiente.

A las 16:52, un repartidor dejó la muñeca dentro de una caja de zapatos.

La cinta azul de su vestido estaba cortada.

La fotografía no apareció.

Cuando Emilia vio a Luna, la abrazó con cuidado.

—Está lastimada.

—Vamos a arreglarla.

—¿La abuela la cortó porque yo dije que no?

Valeria se sentó junto a ella.

—La abuela hizo algo cruel porque no aceptó que tu mamá le pusiera un límite. Tú no provocaste esto.

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