Con parte de los bienes recuperados, donaciones de familias afectadas y recursos entregados como reparación, Héctor fundó el Proyecto Mariela. Su objetivo era revisar gratuitamente poderes, testamentos, avalúos y transferencias de personas mayores sin familiares cercanos.
Natalia coordinó las asesorías legales. Efraín revisó firmas. Isabel organizó voluntarios. Consuelo aceptó convertirse en la primera consejera honoraria.
Tomás diseñó el emblema: un relicario agrietado rodeado por un círculo abierto.
—¿Por qué no cerraste el círculo? —preguntó Héctor.
—Porque una familia necesita una entrada para quienes buscan ayuda.
Un año después llegó un paquete sin remitente. Contenía una pulsera de plata y una carta de Rosa.
Ella explicaba que la joya había pertenecido a su madre. Pedía que la vendieran para ayudar a alguien a quien Adela habría elegido como víctima. También confesaba que cada noche recordaba la luz de la lavandería y a Tomás doblando ropa solo.