Un padre volvió a medianoche y encontró a su hijo de 12 años lavando ropa solo; la nota decía: “No pertenece a esta familia”, pero lo que hallaron dentro del armario de la abuela destrozó su matrimonio.

—¿Y le creíste?

—Quise creerle.

—Eso no protegió a mi hijo.

Rosa bajó la cabeza.

La información permitió ubicar una bodega de Legados del Bajío cerca de Tlajomulco. El lugar estaba lleno de objetos identificados únicamente con números: anillos de matrimonio, rosarios, fotografías, medallas militares, cuadros, vajillas, escrituras y cartas familiares.

Parecía un almacén construido con los recuerdos de personas que ya no podían defenderse.

Los agentes recuperaron las 11 carpetas, los sellos falsos y docenas de bienes reportados como perdidos. El relicario no estaba.

Ramiro había salido hacia Colima horas antes.

Mientras la policía lo buscaba, el crucero llegó a Puerto Vallarta. Rebeca descendió sonriente, con lentes oscuros y 2 maletas. Adela caminaba detrás de ella con el cuello erguido y la llave del ropero todavía colgada como si nada pudiera tocarla.

Los agentes las detuvieron antes de llegar al estacionamiento.

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