Un padre volvió a medianoche y encontró a su hijo de 12 años lavando ropa solo; la nota decía: “No pertenece a esta familia”, pero lo que hallaron dentro del armario de la abuela destrozó su matrimonio.

—Yo no sabía qué había en las cajas —dijo.

Gabriel colocó frente a ella una fotografía del relicario.

Rosa comenzó a llorar.

—¿Dónde está? —preguntó Héctor.

—Ramiro se lo llevó.

—Tú conociste a Mariela.

—Lo sé.

—Cuidaste a Tomás desde que era pequeño.

—Lo sé.

—Entonces explícame por qué abriste la puerta.

Rosa confesó que Adela había pagado una operación urgente para su hija 3 años antes. Después convirtió la ayuda en un préstamo con intereses impagables. Cuando Rosa dejó de cubrir las cuotas, Adela la amenazó con denunciarla por robo y presentar joyas en su casa como supuesta evidencia.

—Solo me pidió abrir el portón —dijo Rosa—. Afirmó que Ramiro recogería documentos personales antes de que usted regresara.

—¿Sabías que Rebeca tomó el relicario?

Rosa cerró los ojos.

—La vi con la caja azul después del funeral. Me dijo que usted le había pedido separar objetos para donar.

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