El hijo perdido fue localizado en un taller agrícola. Mateo Luna no creyó la historia hasta que vio una fotografía de Camila embarazada y recibió el resultado de ADN. Cuando ella lo encontró, se detuvo a pocos pasos de él.
—Tu nombre al nacer era Emiliano —dijo—. Solo pude abrazarte durante unos segundos.
Mateo permaneció inmóvil.
—¿Por qué no me buscaste?
—Lo hice cada día. Solo que acercarme significaba llevarles la muerte.
Camila levantó una mano sin tocarlo.
—¿Puedo abrazarte ahora?
Mateo asintió.
Camila lo rodeó con los brazos y él se quebró sobre su hombro. Lucía los abrazó después. Los 3 permanecieron juntos frente al taller, llorando por una familia que había sobrevivido separada.
8 meses después del juicio, la mansión de los Alcázar fue subastada con los bienes decomisados. Elena creó una asociación y la adquirió mediante un fondo para víctimas.