—Valeria, existe un fideicomiso de 600 millones de dólares ligado al ADN de Rodrigo. Alguien intentó cobrarlo esta mañana usando la tutela falsificada de los gemelos.
Rodrigo miró hacia la casa oscura.
—Mi madre no quería proteger a mis hijos.
Valeria comprendió la última traición.
—Quería controlarlos para quedarse con el dinero.
En ese momento, un resplandor naranja apareció detrás de las ventanas de la cava.
Beatriz había incendiado los archivos.
Y dentro de esa habitación se encontraba la única caja con documentos capaces de demostrar que Teresa había dicho la verdad.
PARTE 3
El humo comenzó a salir por las rejillas del sótano mientras las alarmas de la residencia rugían.
—Mis hombres entrarán por el acceso lateral —dijo Gabriel.
—La cava tiene una puerta blindada —advirtió Rodrigo—. Solo se abre con el código de mi padre.
Valeria miró hacia el automóvil. La doctora Lucía permanecía con los gemelos, protegida por 2 guardias. Por primera vez desde que la habían expulsado, Valeria pudo pensar sin tener que sostenerlos.