Gabriel revisó los planos en su tableta.
—Hay un túnel bajo la cava. Conecta con la calle trasera.
—Mi padre lo usaba para entregas privadas —dijo Rodrigo.
Valeria miró hacia el automóvil donde dormían los gemelos.
Un teléfono comenzó a sonar dentro de la maleta mojada.
Era el celular que Beatriz había comprado para ella durante el embarazo y que Valeria casi nunca utilizaba.
Contestó.
—Todavía no entiendes nada —dijo Beatriz al otro lado—. Esos niños no solo demostraron quién es Rodrigo. También pueden reclamar el patrimonio que su verdadero padre dejó oculto.
—¿De qué estás hablando?
—La fortuna Alcázar nunca perteneció a mi esposo. Él la administraba para otra familia y pensaba devolverla cuando apareciera el heredero perdido.
Valeria observó a Rodrigo.
—¿Qué heredero?
Beatriz rio con desesperación.
—Samuel Moreno.
La llamada se cortó.
Gabriel palideció al revisar un archivo recién recibido.