Su hermano abofeteó a su hija de 2 años y la llamó “monstruo” frente a toda la familia; cuando sus padres exigieron una disculpa, ella abrió una carpeta que podía destruirlos a todos.

—No sé si puedo vivir sin ustedes —respondió—, pero Regina no va a crecer teniéndoles miedo.

Victoria guardó el sobre.

—Siempre le tuviste celos a Arturo.

—No. Siempre le tuve miedo.

Por primera vez, su madre no encontró una respuesta. Se marchó sin despedirse.

Durante los siguientes 3 días, la familia entera se movilizó. Tías que no llamaban desde hacía meses exigieron respeto para Victoria. Un primo escribió que los problemas familiares debían resolverse en privado. Beatriz advirtió que Arturo podía perder su puesto en la constructora. Carlos aseguró que la salud de su esposa estaba empeorando por culpa de Laura.

Nadie preguntó cómo dormía Regina.

Laura guardó cada mensaje.

Esa misma noche, Carlos llamó por primera vez.

—Retira la denuncia antes de que dañes algo que no podrás reparar.

—El daño está en la cara de Regina.

—No exageres. No existe ningún video que demuestre lo que tú dices.

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