Su esposo le arrojó café hirviendo por negarse a pagar las deudas de su cuñada, pero cuando ella volvió con la policía, descubrió que toda la familia llevaba meses planeando robarle su dinero y su hogar.

Después colocaron frente a ella una conversación.

“¿Y si Valeria denuncia?”

Mauricio había respondido:

“Mamá dirá que siempre fue inestable. Nadie creerá que nosotros hicimos algo.”

Rebeca dejó de hablar.

Finalmente entregó su teléfono esperando obtener un acuerdo. Dentro encontraron fotografías de firmas, documentos falsificados y un audio enviado por Ofelia.

La voz de la suegra era clara.

—No me importa cómo lo hagan. Esa mujer no va a quedarse con el departamento mientras nosotros seguimos pagando renta.

La investigación acababa de demostrar que no era una pelea matrimonial.

Era una conspiración familiar.

Y Ofelia, la mujer que había jurado ante el juez que solo deseaba proteger a su hijo, parecía haber dirigido todo desde el principio.

PARTE 3
Ofelia negó haber organizado el fraude. Aseguró que sus mensajes habían sido malinterpretados y que nunca ordenó falsificar documentos.

—Yo solo quería que Valeria aprendiera a compartir —declaró ante la fiscalía.

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