Además, dormir sobre un hombro dolorido, utilizar una almohada inadecuada o mantener una posición incómoda durante muchas horas puede empeorar las molestias.
Si tienes dolor de hombro, intenta encontrar una posición que no aumente los síntomas y evita permanecer durante largos periodos en la postura que los desencadena.
Si el dolor te despierta repetidamente, limita tus movimientos o no mejora con el paso de los días, conviene consultar a un profesional de la salud para identificar la causa.
5. Frustración y dificultad para manejar las emociones
Durante periodos de frustración, tristeza o preocupación, algunas personas notan que su cuerpo permanece más tenso de lo habitual.
Aprender a reconocer esas reacciones puede ayudar a identificar situaciones que aumentan el malestar. Por ejemplo, quizá aprietas los hombros cuando tienes una conversación difícil o dejas de hacer pausas cuando estás bajo presión.