—¡Pero necesitamos resolver esto hoy!
—Precisamente por eso vine. Los acreedores tienen documentación que ustedes deben revisar.
Mi suegra señaló mi silla.
—Esta mujer es la responsable de nuestras pérdidas. Ella firmará lo necesario.
Gabriel me miró.
Luego observó el nombre de la empresa acreedora impreso en la carpeta.
Grupo Empresarial Del Valle.
Reconocí aquel nombre de inmediato.
Era el nombre que mi padre había utilizado durante décadas para construir su patrimonio.
Y entonces sucedió algo que dejó a todos sin palabras.
Gabriel se volvió hacia mí, inclinó respetuosamente la cabeza y preguntó:
—Señora Mariana Del Valle, ¿desea que procedamos conforme a sus instrucciones?
Alejandro soltó una carcajada nerviosa.
—¿Señora? ¿Instrucciones? ¡Esta mujer es mi esposa, una simple contadora!
Gabriel lo miró con frialdad.
—Señor Salinas, creo que usted no tiene la menor idea de con quién se casó.
Y lo que revelaría a continuación estaba a punto de destruir mucho más que una fortuna.