Esa noche, Norma me llamó.
—Rafa, descubrimos algo sobre la tarjeta de tu papá.
Su registro no estaba asociado a la residencia, sino a un apartado postal utilizado por la empresa administradora.
Una compañera del área de investigación de transporte había identificado otras cuarenta tarjetas vinculadas a la misma dirección.
Cuarenta y una en total.
Y cuando Daniela comenzó a revisar los nombres, encontró algo que la dejó sin habla.
Uno de los titulares había fallecido tres años atrás.
Sin embargo, su tarjeta había sido utilizada frente al mismo banco apenas la mañana anterior.
PARTE 3
Aquella noche no pude dormir.
Me quedé sentado frente a la mesa de la cocina, observando las copias de los registros que Daniela había conseguido legalmente a través de una solicitud de investigación.
Una pregunta me atormentaba: ¿cómo podía una persona fallecida seguir utilizando una tarjeta de transporte para adultos mayores?