Mi madrastra subió al autobús que manejo a las seis de la mañana y se quedó helada al reconocerme. “No sabes en lo que te estás metiendo”, susurró mientras escondía su tarjeta. No le respondí; seguí el procedimiento. Jamás imaginé que aquella pequeña credencial, con la fotografía de mi padre, terminaría llevándome hasta 41 expedientes judiciales relacionados con el mismo abogado.

Mauricio fue detenido y posteriormente vinculado a proceso por diversos hechos investigados, incluidos posibles fraudes patrimoniales. También se abrieron investigaciones sobre las operaciones realizadas con cuentas de personas fallecidas.

Los procedimientos judiciales continuaron, porque todavía era necesario determinar la responsabilidad individual de cada participante.

La jueza Leonor Robles solicitó su retiro por motivos de salud. Sus resoluciones comenzaron a revisarse, aunque no se había demostrado penalmente que participara en los delitos.

Daniela me explicó que la justicia no siempre avanza tan rápido como uno desea.

Pero por primera vez había alguien escuchándonos.

Teresa también tuvo que responder por sus actos.

Cuando los investigadores le mostraron las transferencias bancarias y las declaraciones que había firmado, dejó de insistir en que no comprendía nada.

Reconoció que sabía que algunas acusaciones contra mí eran falsas.

También admitió que había aceptado dinero de la venta de la casa.

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