—Valeria, ¿qué vas a hacer ahora? ¿Dónde vas a vivir?
Me detuve.
—Durante diez años pensaste que yo no podía vivir sin ti. Pronto descubrirás lo equivocado que estabas.
En ese momento se escucharon varios vehículos detenerse frente a la residencia.
Dos agentes de investigación se acercaron acompañados de un funcionario.
Preguntaron por Sebastián Rivas.
Mi esposo frunció el ceño.
—Soy yo. ¿Qué sucede?
Uno de los agentes le mostró una orden judicial.
Existía una investigación por presuntos fraudes, operaciones financieras simuladas y movimientos irregulares de recursos.
Arturo había entregado documentación a las autoridades semanas atrás, y las investigaciones financieras llevaban más tiempo desarrollándose.
Sebastián me miró horrorizado.
—¿Tú hiciste esto?
—Yo entregué las pruebas. Las decisiones las tomaste tú.
Camila empezó a gritar que todo era una venganza.
Pero cuando escuchó que algunas sociedades a su nombre también estaban siendo investigadas, dejó de hablar.